Visita al hospital 25 de junio

25 junio 2012

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Hoy queremos hablar de la magia;de la magia de la relación causa-efecto, por la cual un niño aprende a prever una respuesta del juego. Esa relación la puede generar cualquier objeto pero de un modo especial nuestra caja roja llena de botones y sonidos diferentes.

Darse cuenta de que es capaz de hacer que suceda algo transmite al niño una sensación de crecimiento y realización. Esa autoafirmación nos parece muy saludable. El clown puede completar ese juego actuando o siendo el efecto, entramos entonces en un ritual de repetición que se acciona cada vez que el niño actúa e interviene, entramos en una espiral de juego donde nosotros somos autómatas si bien nos permitimos ciertas licencias para avivar el fuego del juego.

Se trata de conseguir que ocurran cosas y que el protagonista de esos sucesos sea el niño.

Intentamos que en nuestras visitas aparezcan escritos en algún momento algunos nombres de los niños, este acto tan sencillo cubierto de un poco magia genera en el niño una chispa en su mirada. Es como un soplo de vida.

Hoy nos han regalado un nombre a nosotros, se llama Limam, lo hemos escrito arriba tal como nos lo escribió su madre. La chispa nos la llevamos nosotros, seguiremos soplando y jugando a ser…


Visita al hospital 2 de junio

3 junio 2012
amor_Francisco Pimiango

Autor: Francisco Pimiagno

Locos. Con narices rojas. Y mucha voluntad. Voluntad para hacer reír a otros locos, aunque estos últimos no lo sepan. Esta podría ser una aproximación a lo que hacemos cada vez que visitamos el hospital. Todos locos, porque siempre he creído que en la locura se encuentra la genialidad. Sin excepciones. Si no nos atrevemos a enloquecer, no aprenderemos a crear.

Pero a veces esa locura choca con escenarios duros. Cotidianos, por desgracia, para algunos, pero para mí un mundo frío, el de las máquinas alrededor de las camas, el del olor a limpieza obligatoria y necesaria porque estás en un lugar frágil. Y nuestra tarea se vuelve cada vez más difícil, hay biombos que te dicen que alguien está aislado, caras largas… Y escondes tu locura, te vuelves racional, y sólo cuando te das cuenta de que lo único que puedes hacer es algo precioso, es cuando recuerdas que puedes ser elefante, pasarte una luz supersónica  o dormirte al son de una flauta mágica mientras “Escamitas” te ve desde el gotero. La UCI es uno de los escenarios más difíciles, pero, si nos rendimos, renunciamos a nuestra locura. Y esa no es una opción válida.

La siguiente parada fue preescolares de nuevo, donde las edades les permiten seguir creyendo que podemos ser magos muy patosos, o donde de un miedo inicial a los payasos se acaban riendo. Como dijo Pachucho, estamos para que todos lo pasemos genial, asustándonos de pulpos bajo la cama o encontrando doctores que hemos estado buscando durante muchas, muchas horas.

Y vosotr@s, pequeñines con apenas unos meses de vida, que nos miráis con unos ojos enormes, os comprendemos. Cuando tú dices “ta ta ta” quieres que suene de nuevo la flauta y respondamos “ta ta ta”. O que suene la cajita de música. Con muy poco nos dais muy mucho.

Queda mucho por hacer. Seguimos creciendo.

Fonendín


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