Presentación de nuestro Cuento “Payasos en el Hospital”

12 octubre 2017

Gracias al periódico “El Comercio” por su reportaje.

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Cuentacuentos en LibrOviedo 2015

30 abril 2015

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Gracias a Medicusmundi por brindarnos la oportunidad de compartir este cuento en LibrOviedo 2015.


La cebra Camila

18 mayo 2014
Pirueta y Lunática con Camila.

Pirueta y Lunática con Camila.

Hoy tuvimos la ocasión de disfrutar del cuento de “La cebra Camila” de la mano de Pirueta y Lunática, apoyando a medicusmundi en LibrOviedo 2014.  Esperamos os haya gustado y sirva este cuento para recordar que entre todos podemos hacer muchas cosas.

 


Cuentacuentos con Medicus Mundi

6 mayo 2014

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II Gala solidaria Down Principado de Asturias

4 mayo 2014

IMG_4112 IMG_4110 IMG_4109 IMG_4106 IMG_4115Muchas gracias a la Asociación Síndrome de Down de Asturias por contar con nosotros. Ha sido un placer estar con vosotros y disfrutar de la gala y de vuestros chicos y chicas. Hasta la próxima.


Visita a la residencia Santa Teresa Jornet en Avilés el 31 de diciembre

10 enero 2013
Sonrisa, Pachucho y Cocorina

Sonrisa, Pachucho y Cocorina

Suspiros, miedos, incertidumbres…yo creo que no he sentido tantas cosas juntas en media hora, que es lo que tardamos en llegar a Avilés, como en ese momento en el coche los tres repasando número por número, creciendo ese agujero en el estómago pero a la vez Cocorina y yo tranquilas porque Papucho nos acompañaba. Tras recorrer aquel laberinto por fin llegamos y la acogida no nos la merecíamos, ¡venimos a pasárnoslo bien un rato! La experiencia fue doble, no sólo a nivel personal y profesional, que también sino que fue doble literalmente.

Teníamos hasta peluquería para nosotros, qué pena que la peluquera no estuviera porque… ¡vaya pelos!, si me ve mi madre…En fin, que me voy de la historia, llegamos y esas tres personas quedaron en el casco-secador de la peluquería para ser Cocorina, Pachucho y Sonrisa.

Redoble de tambor… y entrada triunfal en la primera sala con una escalera y el carrito de la fregona, que menos la fregona llevaba de todo. Abrimos la escalera, como pudimos y Pachucho quiso hacer magia, intentaba concentrarse y tanto lo intentaba que se dormía menos mal que Cocorina y Sonrisa le espabilaron un poco y así se creó un clima mágico. Una vez roto el hielo nos sacudimos juntos con la langosta pero ella se acabó quedando en el corazón de todos, lo que nos inspiró a cantar la canción del corazón en la que un enorme corazón, como el de cada una de las personas que estaban en esa sala, les iba abrazando uno por uno.

Mientras que la escalera se iba convirtiendo misteriosamente en el árbol navideño, Pachuco y Cocorina barrían y quitaban el polvo… ¡a los zapatos! Y voilá ya llegó la navidad con sabor a mazapán, Sonrisa desenfundó la guitarra y vinieron los peces del río junto con el tintineo de las campanas todo esto con un gran equipo de baile, entre ellos Pachucho y Cocorina y una estupenda percusión de entre el público. Y repetimos, y tripitimos porque la gente estaba a gusto y nosotros más.

Aunque ahí no se acababa, al fondo del pasillo nos esperaban en la cafetería y Pachucho no sé si por el café o por qué no se concentraba…pero gracias a nuestro voluntario se hizo magia otra vez, llegó a ellos la simpatía de nuestra amiga la langosta que hasta una señora repitió. Debió ser porque quería sentir otra vez ese corazón tan amoroso entre sus brazos. La navidad nos esperaba asique cantamos y bailamos con ella  despidiéndonos con una nana que evocaba nuestra más tierna infancia y como no puede ser de otra forma en asturiano.

Así queríamos acabar, con ese espíritu navideño de felicidad, alegría, esperanza, música… Y con esto nos quedamos, con la SONRISA de la gente, con que se olviden los que están PACHUCHOs de que lo están y que dejen a su COCO (RINA) volar.

Sonrisa.


Visita al Centro de día Augusta

1 enero 2013
Mini, Sonrisa y Cocorina

Mini, Sonrisa y Cocorina

El pulso acelerado, los nervios en punta y una sensación de miedo en la boca del estómago.

Cocorina, Sonrisa y yo nos vestíamos y nos preparábamos con nuestro vestuario de clown repasando nuestro número en el centro Augusta. Fran se acercó a nosotras y nos entregó el pin de clown. Al recibir el mío miré nerviosa a mis compañeras y deseé que todo saliera bien.

Las narices rojas, las medias de colores, la chistera con los juguetes…todo estaba listo. Dejé a Nuria a un lado e inspiré hondo como Mini: el momento clown había llegado. Bajamos a la sala donde todos los ancianos esperaban. Lo primero era presentarse: entre sonrisas y abrazos hicimos nuestra presentación estelar. Y acto seguido… ¡tachán!: un simpático juego de memoria con tintes mágicos. Con la ayuda de Cocorina y Sonrisa, debía dar lo mejor para sacar unas uvas de juguete de la chistera. Pero no había manera, por más que lo intentase, solo sacaba otras frutas, deliciosas todas ellas, pero aburridas, ¡no eran las uvas que todos queríamos! Gracias a la sacudida contundente de Sonrisa y a Cocorina que animaba al público para aplaudir, pude concentrarme y hacer la magia que todos esperaban. ¿Y qué mejor que celebrar aquel éxito que con una canción?Así pues, tomé la langosta de peluche en mi mano y con la otra comencé a dirigir a nuestro público, al tiempo que Cocorina y Sonrisa bailaban al son de la canción, repitiendo las estrofas para que todo el mundo pudiese cantarla. Y con la suave langosta llegaron los corazones, corazones de peluche y corazones en miniatura, corazones para todos y todas. El amor inundaba la sala y la música nos acompañó prácticamente durante toda la actuación. Las sonrisas eran contagiosas, y eso era lo mejor. La dulce Sonrisa nos deleitó con algunos villancicos acompañada de su guitarra, mientras Cocorina cantaba bailando en círculos y repartiendo besos allá donde pasaba.

Fue una mañana mágica y dulce, con una energía que fue creciendo a medida que transcurría el tiempo, alimentándose de la música y el cariño. Se hizo magia, se bailó, se cantó, se leyeron deseos y se colgaron en el árbol navideño improvisado. Al final una de las trabajadoras repartió dulces rosquillas para todos cerrando de la mejor manera posible nuestro momento clown.

Cocorina, Sonrisa y yo nos felicitamos al final del número, contentas porque todo había salido bien y con la satisfacción de haber visto a un público receptivo y animado.

Nos marchamos con la ilusión de volver y seguir repartiendo sonrisas y diversión con todos nuestros compañeros.

Mini.


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