Visita al Centro de día Augusta

Mini, Sonrisa y Cocorina

Mini, Sonrisa y Cocorina

El pulso acelerado, los nervios en punta y una sensación de miedo en la boca del estómago.

Cocorina, Sonrisa y yo nos vestíamos y nos preparábamos con nuestro vestuario de clown repasando nuestro número en el centro Augusta. Fran se acercó a nosotras y nos entregó el pin de clown. Al recibir el mío miré nerviosa a mis compañeras y deseé que todo saliera bien.

Las narices rojas, las medias de colores, la chistera con los juguetes…todo estaba listo. Dejé a Nuria a un lado e inspiré hondo como Mini: el momento clown había llegado. Bajamos a la sala donde todos los ancianos esperaban. Lo primero era presentarse: entre sonrisas y abrazos hicimos nuestra presentación estelar. Y acto seguido… ¡tachán!: un simpático juego de memoria con tintes mágicos. Con la ayuda de Cocorina y Sonrisa, debía dar lo mejor para sacar unas uvas de juguete de la chistera. Pero no había manera, por más que lo intentase, solo sacaba otras frutas, deliciosas todas ellas, pero aburridas, ¡no eran las uvas que todos queríamos! Gracias a la sacudida contundente de Sonrisa y a Cocorina que animaba al público para aplaudir, pude concentrarme y hacer la magia que todos esperaban. ¿Y qué mejor que celebrar aquel éxito que con una canción?Así pues, tomé la langosta de peluche en mi mano y con la otra comencé a dirigir a nuestro público, al tiempo que Cocorina y Sonrisa bailaban al son de la canción, repitiendo las estrofas para que todo el mundo pudiese cantarla. Y con la suave langosta llegaron los corazones, corazones de peluche y corazones en miniatura, corazones para todos y todas. El amor inundaba la sala y la música nos acompañó prácticamente durante toda la actuación. Las sonrisas eran contagiosas, y eso era lo mejor. La dulce Sonrisa nos deleitó con algunos villancicos acompañada de su guitarra, mientras Cocorina cantaba bailando en círculos y repartiendo besos allá donde pasaba.

Fue una mañana mágica y dulce, con una energía que fue creciendo a medida que transcurría el tiempo, alimentándose de la música y el cariño. Se hizo magia, se bailó, se cantó, se leyeron deseos y se colgaron en el árbol navideño improvisado. Al final una de las trabajadoras repartió dulces rosquillas para todos cerrando de la mejor manera posible nuestro momento clown.

Cocorina, Sonrisa y yo nos felicitamos al final del número, contentas porque todo había salido bien y con la satisfacción de haber visto a un público receptivo y animado.

Nos marchamos con la ilusión de volver y seguir repartiendo sonrisas y diversión con todos nuestros compañeros.

Mini.

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3 Responses to Visita al Centro de día Augusta

  1. Ismael dice:

    Precioso. Genial. Absolutamente maravilloso 🙂

  2. sonrisa dice:

    Me encanta Mini 🙂 un experiencia inolvidable

  3. Car dice:

    Nos encantó teneros en Augusta!! Las risas que habéis provocado, nos han llenado toooooodo el día. Esperamos veros alguna otra vez! Gracias y un abrazo muy fuerte!

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