Subida con Galbán

2 agosto 2013
Lunática y Fonendín

Lunática y Fonendín

La persona que se encuentra detrás de una nariz roja es un misterio. Podemos cada día tratar de racionalizar cada instante, de calcular el siguiente paso y sus consecuencias, de intentar tener el control de lo que nos rodea,…

Pero cuando una nariz roja eclipsa todas esas ambiciones, cuando vuelves a sentir el tacto del sombrero en tu cabeza y el bolso o la maleta en tu mano… En ese momento sabes que el mundo se puede ver de otra forma, que la vida se puede vivir de otra manera, y que la gente que te rodea te puede acompañar en ese viaje si quieren.

Lunática (¿o era Mopática? ¿Palútica?) y Fonendín se conocieron y, desde la inexperiencia de dos nuevos compañeros y la voluntad que caracteriza a los inocentes juguetones, se lanzaron a la aventura en una sala llena de bellas personas que siguieron sus andanzas y tropiezos, participaron para descubrir todos los números de magia y nos empujaron a la improvisación más bonita y desenfadada, buscaron una voz desaparecida entre tanta risa, y luego todos juntos cantamos, bailamos y, mientras abrían sus brazos para recibirnos, nosotros nos vaciamos para ellos.

Es cuando te quitas la nariz cuando vuelves a pensar en cada instante, a intentar racionalizar y asimilar todo lo vivido, y descubres que todo lo que has dejado allí tal vez sea algo maravilloso, algo que no olviden hasta una próxima visita de esos visitantes que adoran recibir martillazos a cambio de una sonrisa.

Nunca decimos “Adiós”, sino “Hasta la próxima”. Creemos en lo que hacemos, y mientras haya personas que crean con nosotros y en nosotros, las despedidas se convierten en algo absurdo y, el público, en parte de nuestra vida y nuestro crecimiento como clowns para poder conseguir que la risa llene cada rincón de cada sala. Por y para vosotr@s.

Fonendín.

Las lunas de Lunática


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